martes, 13 de diciembre de 2011

Colectar tiene su ciencia

(El Mundo, Diciembre 14 2011; La Patria, Diciembre 19 2011)


Diciembre es el mes en el que la gente es más generosa, no solo con familia y amigos, sino también con causas sociales. Para algunos es el espíritu navideño, para otros el afán de disminuir la carga impositiva del siguiente año. En algunos países, especialmente en el primer mundo (donde hay tantos ricos) el volumen de donaciones no es nada despreciable. Por ejemplo, en un año típico (antes de la recesión) el volumen de contribuciones filantrópicas puede alcanzar a ser un 2% del PIB en los Estados Unidos. No es sorpresa que en el primer mundo se halla desarrollado toda una industria educativa y profesional alrededor de determinar las mejores estrategias para maximizar el recaudo total de fondos para causas sociales.

John List, un profesor de economía de la Universidad de Chicago ha estudiado dichas estrategias desde el punto de vista económico y estadístico.  Hace poco, en una entrevista radial, expuso las conclusiones de su trabajo, las cuales ofrecen buenas luces sobre qué hacer y qué no hacer cuando se trata de recaudar fondos para causas sociales.    
Una primera conclusión es que la mejor manera de incentivar otros a dar es demostrar que la causa ya es un hecho. Es decir, invitar a alguien a donar para una causa que ya tiene dinero recaudado. List, ha mostrado que, entre más dinero hay inicialmente en el fondo, más dinero tienden a aportar los nuevos donantes.

En segundo lugar, dice List, una estrategia que no es muy exitosa, es el tipo de colecta en la cual por cada peso aportado una institución pone otro tanto (más o menos). El 1-1 funciona relativamente bien, sin embargo, su investigación muestra que aumentar el aporte de la institución a 2 por 1 o incluso 3 por 1, no es un incentivo muy efectivo.   
La que sí parece ser una estrategia exitosa en recaudar fondos es la de hacer rifas. Según List, las colectas que ofrecen un premio recaudan hasta un 100% más de dinero que las colectas que no lo ofrecen. En esto los colombianos le llevamos años luz al profesor List.

Finalmente, existe un método, quizá contra intuitivo, pero que ha mostrado ser muy efectivo. Se trata del diseño “done por una sola vez”. La idea es invitar a posibles donantes a participar por una causa, con la promesa de jamás ser nuevamente invitados, si el donante así lo desea. Mejor dicho, escriba un cheque y marque la casilla “no deseo ser contactado en el futuro”. El efecto psicológico es poderoso, no solo los potenciales donantes escriben cheques más jugosos, sino que no marcan la casilla. Lo que los hace potenciales donantes en subsecuentes rondas.      
Colectar tiene su ciencia. Aun cuando existen muchos diseños para atraer donantes, probablemente el mejor incentivo para que una causa social sea exitosa en atraer fondos está en el factor humano: un grupo de gente honesta haciendo cosas que mejoran la calidad de vida de otros.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Tecnología, salud y promesas

(El Mundo, Nov 28 de 2011)

Miles de industrias han cambiado dramáticamente con la llegada de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TICs). La industria de la música es un buen ejemplo, buena parte ha sido digitalizada y ahora se comercia en su mayoría por internet. La industria turística es otro ejemplo, hoy por hoy, prácticamente cualquier individuo puede ser su propio agente de viajes. Hoteles y aviones pueden ser fácilmente reservados y pagados por internet. Una industria en la que los resultados están por verse es la industria de la salud.

En particular, mucho se habla de las posibilidades maravillosas que la digitalización de los records médicos podría tener en mejorar la calidad de la salud que recibimos. Según las campañas de mercadeo, más información médica digitalizada significa más información para que nuestros médicos tomen mejores decisiones. También significa una reducción de costos importante, para el individuo y el sistema en general. Esto, vía una reducción en la repetición innecesaria de exámenes y demás procedimientos médicos.

En la mas reciente conferencia norteamericana de Economía y TICs un centenar de investigadores presentaron sus resultados. La mayoría de las investigaciones apuntan a que la implementación de estas tecnologías aún no se traduce en mejor calidad o menores costos en el sistema. Al menos cuatro razones se conjetura pueden explicar esto: resistencia cultural o procedimental, limitaciones cognitivas, desalineación de incentivos económicos, y la característica de la medicina de ser “satisfactoria” y no óptima.

Al igual que cambiar una máquina de escribir por un computador no tiene efecto en la calidad de las ideas o los procesos que un escritor sigue para crear obras literarias, más información médica digitalizada no ha significado cambios en los procesos y en la forma en que los médicos toman sus decisiones, esta es la resistencia procedimental. De manera similar, mayor información no necesariamente se traduce en mejores decisiones dada la capacidad limitada de los seres humanos de procesar información, estas son las limitaciones cognitivas.

La desalineación de incentivos económicos, es otra posible explicación, por ejemplo, si una nueva tecnología amenaza con reducir el número de especialistas necesarios, el gremio de estos especialistas será el primero en boicotear la adopción de tal tecnología.

Finalmente, está el rol que juegan los pacientes. La relación médico-paciente está mediada por múltiples circunstancias, entre ellas la capacidad económica, la capacidad cognitiva , la adherencia al tratamiento, etc. Esto hace que los tratamientos que se deciden en el consultorio no sean necesariamente los óptimos, sino más bien aquellos que “satisfacen” la mayoría de las condiciones, alejándose del tratamiento óptimo.

Mientras estas tensiones no se resuelvan, la promesa de las TICs como elemento esencial en mejorar la calidad de la salud o en disminuir sus costos se ve bastante empantanada. Lástima.

lunes, 31 de octubre de 2011

Pobreza y subsidios

(El Mundo, Nov 9 de 2011; La Patria, Nov 13)

Con frecuencia me pregunto, con tantos recursos y programas orientados a erradicar la pobreza por parte de gobiernos y organismos internacionales, porque las cifras son tan desalentadoras? Una hipótesis que toma fuerza afirma que algunos supuestos básicos de las intervenciones sociales están equivocados. En particular algunos estudios están retando el supuesto según el cual la pobreza puede ser superada a través de subsidios a los alimentos.       

Los economistas Banerjee y Duflo de la Universidad MIT estudiaron el comportamiento de gasto de individuos que viven con menos de un dólar en 18 países del mundo. El porcentaje gastado en comida varía entre 36 y 79 por ciento entre aquellos en extrema pobreza rural y entre 53 y 74 por ciento entre los individuos en extrema pobreza urbana. Evidentemente, dadas otras necesidades como ropa, techo y salud, no es de esperar que el 100 por ciento del ingreso se vaya a comida. Sin embargo, a través de varios experimentos, se ha comprobado que, por cada dólar extra de ingreso (gracias a un subsidio), incluso aquellos en las condiciones más extremas de pobreza, solo gastan 0.67 centavos en comida.   

Más interesante aun es el hallazgo, también documentado por Banerjee y Duflo, según el cual, el dinero adicional gastado en alimentos no se destina a más calorías o más nutrientes. El gasto se concentra en alimentos que tienen mejor sabor, también denominadas calorías vacías como alimentos azucarados y grasosos.

Otro par de economistas, Jensen y Miller, estudiaron el efecto directo de los subsidios a alimentos básicos como trigo o arroz en dos comunidades pobres en China. En su estudio, encontraron que los hogares que recibieron los alimentos subsidiados, disminuyeron el consumo de tales alimentos e incrementaron el de otros productos, mas “lujosos”, como camarones y carne. De hecho una mirada detenida al contenido nutricional mostró que este no cambió después del subsidio.

Entre las explicaciones que se contemplan para esta aparente contradicción se cuentan el declive en la cantidad de esfuerzo físico que muchos trabajos actuales demandan, incluso los más básicos;  la existencia de una relación no lineal entre más comida y más productividad, es decir comer el doble no significa producir el doble; o simplemente , que hay otras cosas que son tan o más importantes que la comida para los pobres.  Con respecto a este último punto, existen en cada sociedad rituales que demandan recursos y que ejercen presión social sobre todos los estratos como matrimonios, funerales, bautizos, etc. También, y esto tiene mucho sentido, está la necesidad básica de diversión. Ello explica porque en todo hogar por humilde que sea hay un radio, un televisor, o un DVD.
El resultado de estas investigaciones no solo cuestiona de manera crítica políticas de subsidio a los alimentos como políticas efectivas de mejoramiento de la nutrición y por ende salida de la pobreza, sino que también nos retan a revisar que tan bien fundamentados y realistas son los supuestos que subyacen otras políticas antipobreza.

domingo, 2 de octubre de 2011

Lotería y sus efectos

(El Mundo, Octubre 4 de 2011; La Patria, Octubre 18 de 2011)

Ha pensado alguna vez que haría si se gana la lotería y cuáles serían los efectos de largo plazo de tal golpe de suerte. Trabajaría menos? Pagaría sus deudas? Mejoraría su calidad de vida? Para investigar el efecto de sumas inesperadas de dinero, aislando otros posibles efectos, algunos economistas han comparado ganadores de lotería entre ellos mimos, diferenciándolos según el monto ganada. Esto es, ganadores de sumas grandes contra ganadores de sumas pequeñas.

Mikael  Lindahl, estudió el efecto del dinero en la salud y en la expectativa de vida en Suecia. Lindahl encontró que ganar una suma considerable de dinero tiene efectos positivos en la salud. Enfermedades como cáncer, extrema debilidad, bronquitis o asma aguda, serias limitaciones para desplazarse, problemas de salud mental, y dolor agudo, ocurren con menos frecuencia a quienes ganaron la lotería. Lindahl, también calculo el efecto en mortalidad, y encontró un leve incremento en la expectativa de vida para los ganadores.

Otro grupo de investigadores, encabezados por Guido Imbens, estimó el efecto de ganarse la lotería en el ingreso, el consumo y el ahorro futuro en Massachusetts (EEUU). El análisis se concentró en aquellos que reciben el pago en anualidades por largos periodos de tiempo. Los ganadores redujeron en un 11% el tiempo dedicado a trabajar. Igualmente, aumentaron sustancialmente su consumo. Después de recibir más de la mitad del premio, en promedio apenas un 16% de las ganancias se habían ahorrado.

El más reciente estudio en esta línea, es el de Scott Hankins y otros colegas en el estado de Florida. La población bajo estudio fueron personas que estando en bancarrota ganaron la lotería. Los investigadores querían averiguar si una fuerte suma de dinero, cuando más se necesita, lo saca a uno de problemas, o simplemente los aplaza. Los resultados mostraron que aunque los ganadores son menos propensos a entrar en bancarrota inmediatamente después de ganar, en el mediano plazo, entre 3 y 5 años, son más propensos a caer nuevamente en bancarrota.  Además, comparados 5 años después, los ganadores de grandes premios no tienen más activos o menos deudas que los ganadores de premios pequeños.

Estas investigaciones son una ventana al comportamiento humano. La bancarrota no es un problema de plata, es fruto de malas decisiones. Ante sumas inesperadas de dinero, tendemos a trabajar menos, consumir más, y ahorramos poco de lo que ganamos si no nos cuesta mucho. Responder estas preguntas es interesante en sí mismo. Pero la relevancia no para allí, un buen número de iniciativas de políticas públicas actuales están basadas en la idea de transferir directamente dinero a beneficiarios a cambio de que modifiquen ciertos comportamientos. Es posible que algunos de los efectos que acabe de resumir se estén dando en estos beneficiarios.     

miércoles, 31 de agosto de 2011

Fútbol femenino: la contracultura que necesitamos

(El Mundo, Septiembre 2 de 2011; La Patria, Septiembre 5 de 2011)

Julio y Agosto fueron meses de fútbol. En Agosto el Mundial Sub 20. En Julio el Mundial Femenino. Si usted está un poco cansado de la cultura que rodea por estos días al fútbol masculino en Latinoamérica, la que podríamos resumir como una mezcla de los siguientes elementos: violencia (por dentro y por fuera de la cancha), incentivo a la trampa (todo vale mientras que el árbitro no se dé cuenta), y desacato a las leyes (irrespeto verbal y físico al árbitro, alegar todas las decisiones del árbitro, fingir faltas, o fingir no haber cometido una falta); no se preocupe usted no está solo.

Me tome la tarea de comparar las estadísticas de la final del mundial femenino (USA vs Japón) con la del pasado mundial masculino (España vs Holanda) con el ánimo de investigar si estos elementos son comunes a ambos sexos. Miremos las cifras de infracciones. En total, en la final femenina, se cometieron 21 faltas; mientras que en la masculina se cometieron 47, es decir un 124% más para los hombres. Solo 1 mujer obtuvo una tarjeta amarilla; en la final masculina, se sacaron 12, es decir un 1100% más. Tiros de penal? cero en ambas finales. Tarjetas rojas? En la final femenina, 1; en la masculina, 0, 100% más para las mujeres. Finalmente, fueras de lugar: 5 en el femenino, 13 en el masculino, un 160% más para los hombres. Las cifras sugieren que la final femenina fue mucho más limpia, y con más acato a las leyes del juego.

Y ahora veamos la calidad del juego. Aquí también los números parecen favorecer a las mujeres. Goles: 4 en la femenina, 1 en la masculina, un 300% más en la femenina. Disparos al arco: 11 en cada final. Disparos en general: 41 en la femenina, versus 31 en la masculina, o sea, 32% más en la femenina. Tiempo jugado: 90 minutos en la femenina, 84 en la masculina, un 7% más en la femenina. Finalmente, tiros de esquina: 12 en la femenina, y 14 en la masculina, un 17% más a favor de los hombres.

Como podría permear esta cultura de un futbol más limpio a los hombres? Difícil saberlo, pero quizá un camino sean los medios. De acuerdo con cifras de TV, la final femenina fue vista por el 8.6% de los hogares estadounidenses. El siguiente programa más visto la misma semana obtuvo un 4%. Esto significa que el fútbol femenino tiene el potencial de convertirse en un fenómeno de masas en los EEUU, y por ende convertirse en un fenómeno de medios a nivel mundial. No faltaran las series de TV, los comerciales, las películas. Quizá la fuerza del mercado gringo pueda además quebrar el anacronismo de la FIFA y de una buena vez incorporar toda la tecnología que se ve en otros deportes, especialmente aquella dirigida a ayudar a los jueces a tomar decisiones más informadas.

Con esto, podríamos en algunos años ver el surgimiento de una contracultura en términos de fútbol. Muy necesaria si queremos que este deporte vuelva a ser un espectáculo para todos.

viernes, 12 de agosto de 2011

Gran Ironía

(El Mundo, Agosto 13 2011; La Patria, Agosto 16 2011)

La pregunta de rigor por estos días es si la bajada del grado de inversión de la deuda de EEUU desde AAA hasta AA+, sumada a una economía estancada, sugiere que estamos presenciando la caída de la hegemonía de este país en el mundo. Lo dudo. Los EEUU siguen teniendo la mayor cantidad de capital financiero y capital humano del planeta. Y aún más, tienen la mayor influencia cultural del mundo. Si usted no está tomando clases de chino o está pensando en que sus hijos aprendan chino en lugar de inglés, usted está reforzando dicha influencia.

Creo que el gran perdedor se encuentra en otra esfera. La teoría económica volvió a sufrir un gran golpe. En 2008, aprendimos que los macroeconomistas son incapaces de ponerse de acuerdo respecto a predecir una gran depresión económica. En Agosto de 2011, aprendimos que los políticos norteamericanos desconocen los más mínimos principios económicos.

Y como son las ironías, esto sucede en el país donde la teoría económica encuentra a sus mejores exponentes. O sí no, como explicar la irracionalidad económica del debate político sobre sí elevar o no el nivel de endeudamiento?, y como consecuencia, sí permitir al gobierno pagar sus obligaciones?.

La razón radica en una peligrosa analogía con un poder retorico de proporciones enormes. La analogía consiste en comparar las finanzas de un país con las finanzas de un individuo. De acuerdo con la misma los países son como los individuos, razón por la cual no deberían gastar más de sus ingresos y no deben mantener un nivel de deuda que no puedan pagar con su ingreso corriente. Esta analogía es falsa en épocas de crisis, un país y un hogar son dos cosas muy distintas. Las herramientas al alcance de cada uno para superar una crisis son muy diferentes. La analogía ha sido usada con gran éxito por un grupo de congresistas cuya consigna es no pagar impuestos.

Asistimos a la violación de dos principios sagrados de la teoría económica. El primero, hay que pagar las deudas. La estabilidad del sistema financiero mundial radica en la confianza y en la existencia de un activo seguro, con cero riesgo. Este ha sido la deuda pública norteamericana. Si este no existe, el sistema se desconfigura. El segundo principio es aquel según el cual cuando una economía está en depresión solo una enorme expansión fiscal puede sacarla del atolladero.

O bien, los que quieren abolir los impuestos y por ende el gobierno, le están dando al mundo una gran lección de teoría económica, o bien, estamos presenciando una de las mayores ironía del mundo, el país que promueve y produce la mejor teoría económica la considera irrelevante.

viernes, 1 de julio de 2011

Acceso a microdatos

(La Patria, Julio 5, 2011; El Mundo, Julio 11 de 2011)

No es un secreto que en gran parte del mundo en desarrollo, las organizaciones estadísticas enfrentan graves limitaciones presupuestarias. Esto es un error con consecuencias indeseables tales como: limitaciones en información confiable para la toma de decisiones, información disponible con poca vigencia y relevancia, y acceso restringido a la información para el público en general.

Por el contrario, una visita a las páginas web de agencias de gobiernos en países desarrollados, revela una realidad completamente distinta. Por ejemplo, la oficina del Censo de los Estados Unidos, por mandato del Congreso, produce archivos de uso público, descargables de forma gratuita, con información ampliamente detallada de una muestra representativa de los hogares y los individuos que componen dichos hogares. Este tipo de información es conocida como los microdatos. Estos archivos incluyen información sobre edad, sexo, ocupación, ingresos, educación, idiomas hablados en casa, distancia y medios de transporte para los individuos que trabajan, ocupación, los costos de vivienda, vehículos disponibles, entre otros muchos temas.

Bases de datos, públicas y gratuitas, existen en múltiples temas en los países desarrollados. En el área de la salud, es posible analizar con amplio detalle la utilización de servicios, desde hospitalizaciones hasta formulas médicas. En el área de la educación, es posible seguir estudiantes, desde su entrada al sistema educativo hasta su finalización, y evaluar los diferentes aspectos que explican el logro académico. Miles de estudios han sido posibles gracias a la disponibilidad de estos datos; y más aun muchos de estos estudios han servido de base para fundamentar y evaluar la efectividad de políticas públicas.

La mayor preocupación cuando se trata de publicar microdatos es la posibilidad de violar los principios de privacidad y confidencialidad. Nadie quiere que su información privada esté en manos de todo el mundo. Superar esta dificultad es posible mediante la aplicación de técnicas estadísticas modernas. La prueba está, de nuevo, en la cantidad de bases de datos disponibles en países desarrollados.

Grandes segmentos de la sociedad se beneficiarían de una política de acceso a microdatos por parte del gobierno colombiano: estudiantes de todos los niveles, los medios de comunicación, los legisladores y por supuesto investigadores académicos con recursos económicos limitados. El aacceso a microdatos generaría más y mejores investigaciones, mas interés por la investigación, mas transparencia con respecto a los datos que justifican ciertas políticas publicas, e incentivaría una mayor demanda por cantidad y calidad de los datos.

Que se necesita? Más que dinero, se necesita un Gobierno y/o un Congreso motivado hacia una política de transparencia y acceso a la información.