(La Patria, Seccion Negocios, 9 de Junio 2008)
Cuando artistas multimillonarios se unen a causas sociales, es difícil interpretar la verdad detrás de los hechos. Para los críticos, la “pose” social de los artistas es una mera estrategia publicitaria. Para los optimistas, los artistas son el mejor vehículo para generar conciencia social respecto de temas sociales complicados como la pobreza, el medio ambiente y el SIDA.
La utilización de cantantes y otros personajes famosos, actores y deportistas particularmente, por parte de organizaciones internacionales como Naciones Unidas no es nueva. Así como tampoco lo son las fundaciones que llevan sus nombres o las campañas “sociales” de empresas privadas, en las cuales los consumidores pagan un sobreprecio que luego será donado a causas sociales.
Lo que si parece nuevo es la alianza de la Banca Multilateral y la farándula. Juanes, Shakira, Ricky Martin, Juan Luis Guerra, Alejandro Sanz y Luis Alberto Moreno (el Presidente del BID) lanzaron la campaña “Yo Amo América” en la pasada Asamblea de Gobernadores del BID. La campaña esta dirigida a impulsar programas públicos de atención integral temprana para los recién nacidos de escasos recursos en los países latinoamericanos.
La Fundación ALAS a la que pertenecen estos artistas y otros famosos latinoamericanos, nació sobre la base del trabajo académico, serio e informado de un grupo de expertos reunidos en lo que se denominó la Mesa Redonda de San José. El panel de expertos trató y evaluó, durante tres días seguidos en octubre de 2007, los diez desafíos y las diversas soluciones y oportunidades presentadas para resolverlos. Al final del ejercicio los expertos clasificaron las soluciones y oportunidades balanceando sus correspondientes costos y beneficios sociales y monetarios. La política ganadora, es decir aquella que rinde los mayores beneficios sociales al menor costo financiero fue la de “Desarrollo Infantil Temprano”.
Esperemos que esta nueva alianza logre sus propósitos. Siempre he creído que lo mejor que tienen las multilaterales, su capital humano y su capacidad de generar conocimiento, es lo que menos exportan. Si no como lo afirma la critica hecha por Alejandro Gaviria quizás estemos presenciando “un punto de inflexión en la historia de las multilaterales, una aceptación implícita de que su papel es más simbólico que real, de que su labor consiste en mantener, como dijo Albert Hirschman, un sesgo por la esperanza después del derrumbe de las utopías del desarrollo”.
Este blog reune mis artículos de opinión publicados en diarios colombianos y otras ideas no publicadas en medios escritos
sábado, 31 de mayo de 2008
lunes, 12 de mayo de 2008
Restricciones vehiculares: funcionan?
(La Patria, Seccion Negocios, Lunes 19 de Mayo, 2008)
El 15 de julio del presente se cumplen diez años de la instauración de la primera política pública de restricción de circulación para vehículos particulares en Colombia. El famoso “Pico y placa” empezó en Bogotá gracias a las recomendaciones del estudio "Plan Maestro de Transporte Urbano para Bogotá" realizado por la Agencia de Cooperación Japonesa (JICA) en 1996. Como consecuencia de su aparente éxito, la medida se ha expandido a otras ciudades del país.
La racionalidad de esta política se basa en las externalidades negativas (costos sociales) que los vehículos particulares imponen sobre la sociedad. Entre ellos los dos más importantes son la reducción en los tiempos de desplazamiento y el empeoramiento de la calidad del aire. Más tiempo en desplazamiento significa menor productividad laboral y/o menor disfrute del tiempo personal. Mientras que una mala calidad del aire significa mayores problemas de salud, con las consiguientes pérdidas en calidad de vida y productividad.
En su decimo aniversario, vale la pena preguntarse que tanto han logrado estas medidas en el país y por ende que ajustes deben hacerse. A nivel doméstico, existe un estudio (tesis de pregrado) de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Javeriana, publicado en 2005, y en éste se concluye que el pico y placa ha sido efectivo para Bogotá en términos de disminución de tráfico vehicular pero dada la baja calidad de la información se abstiene de ser conclusivo en términos de calidad del aire.
A nivel internacional quizá el estudio más riguroso es el de Lucas W. Davis, economista de la Universidad de Michigan, quien estudio el programa “Hoy no circula” de Ciudad de México. Los resultados no son muy halagadores para este tipo de medidas. Davis encontró que no existe evidencia de que el programa haya mejorado la calidad del aire, por el contrario la contaminación se incrementó en las noches y en los fínes de semana, respecto del período antes de la medida. Davis concluye que los afectados por la medida simplemente sustituyeron el horario de uso de sus vehículos, en lugar de disminuirlo, como era el objetivo de la medida.
De hecho, Davis encontró que el consumo de gasolina no cambio significativamente como tampoco el uso de sistemas de transporte masivo. Por el contrario la evidencia empírica sugiere un incremento en el número de vehículos en circulación al igual que cambios en la composición del parque automotor hacia vehículos más contaminantes. En otras palabras, la respuesta de los propietarios de vehículos que resultaron afectados fue comprar un segundo vehículo, seguramente más viejo y más contaminante.
No cabe duda que las políticas estilo “pico y placa” son antipáticas, y si a esto se le agregan las dudas sobre su eficacia, su beneficio social neto es seguramente negativo. Un instrumento más directo para lograr los beneficios esperados es elevar los impuestos a la gasolina y mejorar la disponibilidad y seguridad del transporte público. Afortunadamente no se necesitara un decreto o una amplia discusión al respecto, las condiciones actuales y futuras de los precios de la gasolina seguramente harán el milagro.
El 15 de julio del presente se cumplen diez años de la instauración de la primera política pública de restricción de circulación para vehículos particulares en Colombia. El famoso “Pico y placa” empezó en Bogotá gracias a las recomendaciones del estudio "Plan Maestro de Transporte Urbano para Bogotá" realizado por la Agencia de Cooperación Japonesa (JICA) en 1996. Como consecuencia de su aparente éxito, la medida se ha expandido a otras ciudades del país.
La racionalidad de esta política se basa en las externalidades negativas (costos sociales) que los vehículos particulares imponen sobre la sociedad. Entre ellos los dos más importantes son la reducción en los tiempos de desplazamiento y el empeoramiento de la calidad del aire. Más tiempo en desplazamiento significa menor productividad laboral y/o menor disfrute del tiempo personal. Mientras que una mala calidad del aire significa mayores problemas de salud, con las consiguientes pérdidas en calidad de vida y productividad.
En su decimo aniversario, vale la pena preguntarse que tanto han logrado estas medidas en el país y por ende que ajustes deben hacerse. A nivel doméstico, existe un estudio (tesis de pregrado) de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Javeriana, publicado en 2005, y en éste se concluye que el pico y placa ha sido efectivo para Bogotá en términos de disminución de tráfico vehicular pero dada la baja calidad de la información se abstiene de ser conclusivo en términos de calidad del aire.
A nivel internacional quizá el estudio más riguroso es el de Lucas W. Davis, economista de la Universidad de Michigan, quien estudio el programa “Hoy no circula” de Ciudad de México. Los resultados no son muy halagadores para este tipo de medidas. Davis encontró que no existe evidencia de que el programa haya mejorado la calidad del aire, por el contrario la contaminación se incrementó en las noches y en los fínes de semana, respecto del período antes de la medida. Davis concluye que los afectados por la medida simplemente sustituyeron el horario de uso de sus vehículos, en lugar de disminuirlo, como era el objetivo de la medida.
De hecho, Davis encontró que el consumo de gasolina no cambio significativamente como tampoco el uso de sistemas de transporte masivo. Por el contrario la evidencia empírica sugiere un incremento en el número de vehículos en circulación al igual que cambios en la composición del parque automotor hacia vehículos más contaminantes. En otras palabras, la respuesta de los propietarios de vehículos que resultaron afectados fue comprar un segundo vehículo, seguramente más viejo y más contaminante.
No cabe duda que las políticas estilo “pico y placa” son antipáticas, y si a esto se le agregan las dudas sobre su eficacia, su beneficio social neto es seguramente negativo. Un instrumento más directo para lograr los beneficios esperados es elevar los impuestos a la gasolina y mejorar la disponibilidad y seguridad del transporte público. Afortunadamente no se necesitara un decreto o una amplia discusión al respecto, las condiciones actuales y futuras de los precios de la gasolina seguramente harán el milagro.
viernes, 21 de marzo de 2008
Economía vs. Comunidad?
(La Patria, Negocios, 3 de Junio 2008)
Stephen Marglin, profesor de la facultad de Economía de Harvard, nos invita a reflexionar en su mas reciente libro (The Dismal Science: How Thinking Like an Economist Undermines Community) acerca de la responsabilidad que tendría la teoría económica en el debilitamiento de la piedra angular de toda sociedad: sus comunidades.
El profesor Marglin argumenta que la teoría económica olvidó incluir el concepto de comunidad entre sus principios y se concentró en el individuo. El capitalismo según su argumento debilita las comunidades por dos vías. Por una parte están la especialización y la globalización que nos permiten y nos invitan a comprar bienes y servicios que no sabemos donde ni quienes los hacen pero que resultan mas baratos. Y por otra, la movilidad. Su argumento en este sentido radica en los costos sociales que los migrantes (nacionales e internacionales) imponen sobre si mismos y sobre su comunidad cuando migran en busca de maximizar ingreso.
Para el autor los mercados deben ser sujetos a escrutinio por los costos que imponen sobre las comunidades. La pregunta obvia es quien esta capacitado para hacer este escrutinio, y la respuesta obvia es: no sabemos, pero es hora de comenzar a discutirlo.
El libro de Marglin retoma el eterno debate entre eficiencia y equidad. La teoría económica propende por la eficiencia, producir más minimizando el uso de recursos y maximizando utilidad para los individuos y ganancias para las firmas. El análisis económico es claro en aconsejar como alcanzar estos objetivos, pero se abstiene cuando se trata de tomar posición respecto de cómo distribuir los bienes y servicios producidos. Este es un juicio de valor, dice la economía, que las matemáticas no pueden resolver y son las sociedades y sus comunidades las que deben decidir.
Las críticas de Marglin sobre los mercados y su efecto sobre las comunidades no son nuevas. Todo lo que se escribe en contra del capitalismo usa de una u otra manera este argumento. Lo nuevo y verdaderamente interesante es el movimiento que se esta generando en las escuelas de economía por devolverle el lugar perdido a “la equidad” como objetivo fundamental en el desarrollo.
Quizás la complejidad de los problemas que aquejan al mundo desarrollado: cambio climático, terrorismo, detección tardía de efectos nocivos para la salud de bienes y servicios que se comercializan libremente, recesión económica, presiones migratorias, costos crecientes de los servicios de salud, etc; lleven a replantear los modelos de desarrollo económico basados solo en mercados que hoy son usados en textos universitarios y como dogma en las entidades internacionales.
Ojala que no este muy lejano el día en que los libros de texto de economía pidan a sus estudiantes lo siguiente: “maximicé la siguiente función de utilidad de una comunidad sujeto a las siguientes restricciones de presupuesto y equidad.”
Stephen Marglin, profesor de la facultad de Economía de Harvard, nos invita a reflexionar en su mas reciente libro (The Dismal Science: How Thinking Like an Economist Undermines Community) acerca de la responsabilidad que tendría la teoría económica en el debilitamiento de la piedra angular de toda sociedad: sus comunidades.
El profesor Marglin argumenta que la teoría económica olvidó incluir el concepto de comunidad entre sus principios y se concentró en el individuo. El capitalismo según su argumento debilita las comunidades por dos vías. Por una parte están la especialización y la globalización que nos permiten y nos invitan a comprar bienes y servicios que no sabemos donde ni quienes los hacen pero que resultan mas baratos. Y por otra, la movilidad. Su argumento en este sentido radica en los costos sociales que los migrantes (nacionales e internacionales) imponen sobre si mismos y sobre su comunidad cuando migran en busca de maximizar ingreso.
Para el autor los mercados deben ser sujetos a escrutinio por los costos que imponen sobre las comunidades. La pregunta obvia es quien esta capacitado para hacer este escrutinio, y la respuesta obvia es: no sabemos, pero es hora de comenzar a discutirlo.
El libro de Marglin retoma el eterno debate entre eficiencia y equidad. La teoría económica propende por la eficiencia, producir más minimizando el uso de recursos y maximizando utilidad para los individuos y ganancias para las firmas. El análisis económico es claro en aconsejar como alcanzar estos objetivos, pero se abstiene cuando se trata de tomar posición respecto de cómo distribuir los bienes y servicios producidos. Este es un juicio de valor, dice la economía, que las matemáticas no pueden resolver y son las sociedades y sus comunidades las que deben decidir.
Las críticas de Marglin sobre los mercados y su efecto sobre las comunidades no son nuevas. Todo lo que se escribe en contra del capitalismo usa de una u otra manera este argumento. Lo nuevo y verdaderamente interesante es el movimiento que se esta generando en las escuelas de economía por devolverle el lugar perdido a “la equidad” como objetivo fundamental en el desarrollo.
Quizás la complejidad de los problemas que aquejan al mundo desarrollado: cambio climático, terrorismo, detección tardía de efectos nocivos para la salud de bienes y servicios que se comercializan libremente, recesión económica, presiones migratorias, costos crecientes de los servicios de salud, etc; lleven a replantear los modelos de desarrollo económico basados solo en mercados que hoy son usados en textos universitarios y como dogma en las entidades internacionales.
Ojala que no este muy lejano el día en que los libros de texto de economía pidan a sus estudiantes lo siguiente: “maximicé la siguiente función de utilidad de una comunidad sujeto a las siguientes restricciones de presupuesto y equidad.”
domingo, 9 de marzo de 2008
Crisis y Economía
Parece difícil de creer que después de una semana de alta tensión, con comentarios, acusaciones y amenazas cruzadas entre cuatro países, la denominada “mayor crisis diplomática de Colombia” haya sido superada. Cuesta creer que después de una agitada reunión de emergencia en la OEA al comienzo de la semana, solo cuatro días después las manos se aprieten y se promulgue a viva voz que todo esta superado.
No quiero menospreciar el dialogo como herramienta de resolución de conflictos. Pero tampoco creo que este haya sido el mejor ejemplo de ello, en especial, dado el cruce y el calibre de las declaraciones previas de cada uno de los presidentes, y la conocida capacidad negociadora del principal agitador de la misma: el Presidente Chavez.
Tampoco creo que esto haya sido un montaje de medios o una cortina de humo. El hecho que provoco la crisis es real: el asesinato de un terrorista colombiano por parte de fuerzas colombianas en un país extranjero.
Así las cosas al menos dos hipótesis pueden esbozarse como las razones que explican la rapidísima resolución del conflicto. La primera: políticamente todos los involucrados tienen rabo de paja. Todas las acusaciones, hasta cierto punto, eran validas. Entonces después de pensarlo con cabeza fría los presidentes en su sabiduría decidieron no lavar la ropa sucia en frente de la comunidad internacional.
La segunda razón es la economía. A la base de cualquier negocio, en un mercado libre, esta es la noción de que cada una de las partes se esta favoreciendo con el intercambio. Tiene sentido entonces pensar que la economía jugó un papel importante. Para que arriesgar flujos comerciales de US$ 5.000 millones (Colombia-Venezuela) y US$3.500 (Colombia-Ecuador) si el problema que ocasionó el conflicto no tiene nada que ver con los colombianos, ecuatorianos y venezolanos de bien. No es descabellado pensar que los grandes empresarios y asociaciones comerciales de cada país, quienes a su vez son los grandes financiadores de las campañas presidenciales, “aconsejaron” a sus presidentes bajar el tono y no entorpecer el buen ritmo de los negocios.
En fin, no cabe duda que el gran ganador de toda esta semana es Colombia. Tiene un terrorista menos amenazándola, ha asestado un gran golpe a su más enconado enemigo y logro minimizar las consecuencias económicas de su acción. Pero la gran perdedora de la semana es la verdad: si ningún organismo internacional investiga a profundidad los nexos de la guerrilla con dirigentes extranjeros, jamás sabremos a ciencia cierta el tamaño del (los) enemigo(s) de la paz en Colombia.
No quiero menospreciar el dialogo como herramienta de resolución de conflictos. Pero tampoco creo que este haya sido el mejor ejemplo de ello, en especial, dado el cruce y el calibre de las declaraciones previas de cada uno de los presidentes, y la conocida capacidad negociadora del principal agitador de la misma: el Presidente Chavez.
Tampoco creo que esto haya sido un montaje de medios o una cortina de humo. El hecho que provoco la crisis es real: el asesinato de un terrorista colombiano por parte de fuerzas colombianas en un país extranjero.
Así las cosas al menos dos hipótesis pueden esbozarse como las razones que explican la rapidísima resolución del conflicto. La primera: políticamente todos los involucrados tienen rabo de paja. Todas las acusaciones, hasta cierto punto, eran validas. Entonces después de pensarlo con cabeza fría los presidentes en su sabiduría decidieron no lavar la ropa sucia en frente de la comunidad internacional.
La segunda razón es la economía. A la base de cualquier negocio, en un mercado libre, esta es la noción de que cada una de las partes se esta favoreciendo con el intercambio. Tiene sentido entonces pensar que la economía jugó un papel importante. Para que arriesgar flujos comerciales de US$ 5.000 millones (Colombia-Venezuela) y US$3.500 (Colombia-Ecuador) si el problema que ocasionó el conflicto no tiene nada que ver con los colombianos, ecuatorianos y venezolanos de bien. No es descabellado pensar que los grandes empresarios y asociaciones comerciales de cada país, quienes a su vez son los grandes financiadores de las campañas presidenciales, “aconsejaron” a sus presidentes bajar el tono y no entorpecer el buen ritmo de los negocios.
En fin, no cabe duda que el gran ganador de toda esta semana es Colombia. Tiene un terrorista menos amenazándola, ha asestado un gran golpe a su más enconado enemigo y logro minimizar las consecuencias económicas de su acción. Pero la gran perdedora de la semana es la verdad: si ningún organismo internacional investiga a profundidad los nexos de la guerrilla con dirigentes extranjeros, jamás sabremos a ciencia cierta el tamaño del (los) enemigo(s) de la paz en Colombia.
domingo, 10 de febrero de 2008
Financiar a Antanas
(La Patria, 2 de Marzo de 2008)
La gran marcha en contra de las FARC del pasado 4 de Febrero fue un acto de gran contenido simbólico. Miles de colombianos caminaron en cientos de ciudades pidiendo a una sola voz “No Mas Secuestros, No Mas Mentiras, No Mas Muertes, No Mas FARC”. El hecho es bastante diciente pero difícil de capitalizar.
No hay duda que la sociedad esta cansada de los secuestros, las mentiras y demás demonios que nos aquejan, quien no? Las acciones colectivas por intangibles dejan una desagradable sensación de impotencia y peor aun “insospechados” réditos políticos. Será que las FARC dejaran de secuestrar, o los narcotraficantes de financiar la guerra, o los políticos de decir mentiras, o los poseedores de armas de asesinar, lo dudo. Esta no es la primera marcha que el país ha visto, y los problemas siguen ahí.
Excelente la propuesta de Antanas Mockus de aprovechar esta energía y este entusiasmo en logros tangibles. Su propuesta de un rescate civil de secuestrados es intachable: “Ciento cincuenta años después de la abolición de la esclavitud en Colombia hay que construir una cadena fuerte de voluntades humanas para liberar a compatriotas que hoy sufren algo peor que la esclavitud.”
Antanas tiene en sus manos una oportunidad de oro y los colombianos que marcharon una oportunidad única de ver su sueño realidad. Como? Financiando la iniciativa. Por ejemplo asumiendo que marcharon 1 millón de personas (sabemos que fueron muchas mas), si cada una dona como mínimo 1,000 pesos, se recogerían no menos de 1,000 millones de pesos. Una cifra más que suficiente para financiar la salud y la alimentación de este grupo civil. Estos dineros deben ser manejados por una entidad internacional y tanto los ingresos como los gastos ser plenamente públicos. Una entidad internacional también debe entregar en especie los alimentos y los servicios de salud a estas personas.
Además de la verificación internacional es clave que la financiación de la iniciativa sea solo de la sociedad civil. Ni el gobierno, ni los partidos políticos, pueden ser asociados con esta actividad.
Financiar la acción civil de Antanas Mockus es la mejor muestra de compromiso de la sociedad hacia la sociedad misma.
La gran marcha en contra de las FARC del pasado 4 de Febrero fue un acto de gran contenido simbólico. Miles de colombianos caminaron en cientos de ciudades pidiendo a una sola voz “No Mas Secuestros, No Mas Mentiras, No Mas Muertes, No Mas FARC”. El hecho es bastante diciente pero difícil de capitalizar.
No hay duda que la sociedad esta cansada de los secuestros, las mentiras y demás demonios que nos aquejan, quien no? Las acciones colectivas por intangibles dejan una desagradable sensación de impotencia y peor aun “insospechados” réditos políticos. Será que las FARC dejaran de secuestrar, o los narcotraficantes de financiar la guerra, o los políticos de decir mentiras, o los poseedores de armas de asesinar, lo dudo. Esta no es la primera marcha que el país ha visto, y los problemas siguen ahí.
Excelente la propuesta de Antanas Mockus de aprovechar esta energía y este entusiasmo en logros tangibles. Su propuesta de un rescate civil de secuestrados es intachable: “Ciento cincuenta años después de la abolición de la esclavitud en Colombia hay que construir una cadena fuerte de voluntades humanas para liberar a compatriotas que hoy sufren algo peor que la esclavitud.”
Antanas tiene en sus manos una oportunidad de oro y los colombianos que marcharon una oportunidad única de ver su sueño realidad. Como? Financiando la iniciativa. Por ejemplo asumiendo que marcharon 1 millón de personas (sabemos que fueron muchas mas), si cada una dona como mínimo 1,000 pesos, se recogerían no menos de 1,000 millones de pesos. Una cifra más que suficiente para financiar la salud y la alimentación de este grupo civil. Estos dineros deben ser manejados por una entidad internacional y tanto los ingresos como los gastos ser plenamente públicos. Una entidad internacional también debe entregar en especie los alimentos y los servicios de salud a estas personas.
Además de la verificación internacional es clave que la financiación de la iniciativa sea solo de la sociedad civil. Ni el gobierno, ni los partidos políticos, pueden ser asociados con esta actividad.
Financiar la acción civil de Antanas Mockus es la mejor muestra de compromiso de la sociedad hacia la sociedad misma.
sábado, 9 de febrero de 2008
Promover el bilingüismo
(La Patria, 10 de Marzo 2008; El Mundo, Octubre 7 de 2008)
Una preocupante noticia paso inadvertida en días pasados: “Solo un uno por ciento de los estudiantes evaluados en el pasado ICFES supera niveles de conocimiento aceptables en el idioma Ingles”. En economías cada vez más globalizadas y a las puertas de tratados comerciales internacionales la carencia de un segundo idioma, y en particular del Ingles, es una limitación más que la fuerza laboral colombiana pagará con menores salarios.
La brecha de salarios entre la mano de obra no calificada y calificada es una de las razones que explican la desigualdad en el ingreso y por allí la pobreza. Esta es además una de las razones por las cuales las economías pueden crecer vigorosamente sin que los indicadores de pobreza y desigualdad cambien. El caso de Colombia es un excelente ejemplo de ello.
No conozco estudios que hayan estimado rigurosamente el diferencial de ingresos entre individuos con y sin una segunda lengua en Colombia, pero no parece descabellado pensar que los retornos de aquellos que son bilingües sean mayores. La carencia de un segundo idioma es sin duda una de las características que perpetúan la desigualdad social.
Pero si la noticia es preocupante, no menos es la respuesta de política pública. Decía la misma noticia que el SENA creo un programa gratuito de ingles para todos los colombianos que sepan leer y escribir y que tengan acceso a un computador con Internet. Suena bien, el 93% de los adultos colombianos saben leer y escribir. Lastimosamente la iniciativa se desmorona cuando tenemos en cuenta otro dato: solo el 10% de los colombianos tienen acceso a Internet (a 2005 según los indicadores de desarrollo mundial del Banco Mundial). Una buena idea pero un mal medio.
Los resultados del ICFES demuestran otra cosa aun más crítica, la mera inclusión de la enseñanza de una segunda lengua en los currículos escolares ha fracasado. Es bien sabido que cualquier conocimiento se apropia solo mediante la motivación individual y la aplicación de la información recibida en situaciones cotidianas, o a través de la ingrata pero efectiva repetición.
Es posible motivar, acercar y familiarizar a los colombianos a un segundo idioma por otros medios. La dirección adecuada de una política publica en esta materia es construir sobre los medios (92% de los hogares tienen televisor) y sobre los contenidos que los colombianos ya consumen en Ingles (televisión y cine). El rango es amplio, desde la promoción de programas bilingües para todas las edades y en todos los horarios, hasta respetar los títulos en ingles de las películas de cine o televisión y a partir de allí de manera didáctica ampliar el vocabulario y el entendimiento contextual y gramatical de esta segunda lengua.
Una preocupante noticia paso inadvertida en días pasados: “Solo un uno por ciento de los estudiantes evaluados en el pasado ICFES supera niveles de conocimiento aceptables en el idioma Ingles”. En economías cada vez más globalizadas y a las puertas de tratados comerciales internacionales la carencia de un segundo idioma, y en particular del Ingles, es una limitación más que la fuerza laboral colombiana pagará con menores salarios.
La brecha de salarios entre la mano de obra no calificada y calificada es una de las razones que explican la desigualdad en el ingreso y por allí la pobreza. Esta es además una de las razones por las cuales las economías pueden crecer vigorosamente sin que los indicadores de pobreza y desigualdad cambien. El caso de Colombia es un excelente ejemplo de ello.
No conozco estudios que hayan estimado rigurosamente el diferencial de ingresos entre individuos con y sin una segunda lengua en Colombia, pero no parece descabellado pensar que los retornos de aquellos que son bilingües sean mayores. La carencia de un segundo idioma es sin duda una de las características que perpetúan la desigualdad social.
Pero si la noticia es preocupante, no menos es la respuesta de política pública. Decía la misma noticia que el SENA creo un programa gratuito de ingles para todos los colombianos que sepan leer y escribir y que tengan acceso a un computador con Internet. Suena bien, el 93% de los adultos colombianos saben leer y escribir. Lastimosamente la iniciativa se desmorona cuando tenemos en cuenta otro dato: solo el 10% de los colombianos tienen acceso a Internet (a 2005 según los indicadores de desarrollo mundial del Banco Mundial). Una buena idea pero un mal medio.
Los resultados del ICFES demuestran otra cosa aun más crítica, la mera inclusión de la enseñanza de una segunda lengua en los currículos escolares ha fracasado. Es bien sabido que cualquier conocimiento se apropia solo mediante la motivación individual y la aplicación de la información recibida en situaciones cotidianas, o a través de la ingrata pero efectiva repetición.
Es posible motivar, acercar y familiarizar a los colombianos a un segundo idioma por otros medios. La dirección adecuada de una política publica en esta materia es construir sobre los medios (92% de los hogares tienen televisor) y sobre los contenidos que los colombianos ya consumen en Ingles (televisión y cine). El rango es amplio, desde la promoción de programas bilingües para todas las edades y en todos los horarios, hasta respetar los títulos en ingles de las películas de cine o televisión y a partir de allí de manera didáctica ampliar el vocabulario y el entendimiento contextual y gramatical de esta segunda lengua.
lunes, 28 de enero de 2008
Y Ud. a quien esta subsidiando?
(La Patria, 25 de Febrero de 2008)
No existe algo mas aborrecido por la teoría económica y mas amado por los políticos que los subsidios. Para los políticos son la mejor herramienta de populismo y el mejor mecanismo para devolver favores. Para los economistas, los subsidios son el peor enemigo de los mercados, no solo porque distorsionan las decisiones de los agentes que en el transan, sino porque casi siempre terminan en las manos de quienes no los necesitan.
Los subsidios a los servicios públicos en Colombia son un buen ejemplo de esto. En efecto, en la mas reciente edición de la Revista de la Sociedad de Economistas de Latino América y del Caribe (LACEA) se encuentra publicado un interesante análisis que demuestra las limitaciones de dichos subsidios como herramienta de lucha contra la pobreza. Los autores, Carlos Medina y Leonardo Morales, se plantean la siguiente pregunta: que tanto de estos subsidios va a los bolsillos de las familias que viven en los estratos subsidiados (el objetivo de la política) y que tanto se transfiere a los dueños de las viviendas beneficiadas?
Como es bien sabido, el sistema de subsidios imperante en Colombia esta diseñado de tal forma que los estratos altos (5 y 6) y los sectores comercial y empresarial pagan un sobre precio y con este dinero se subsidia parte del consumo de los hogares de estratos bajos. Esta política es costosa e ineficiente.
Costosa porque el valor total del subsidio llega a ser 0.7% del PIB según los autores, unos 3 billones de pesos de 2007 a mano alzada. Dinero que es pagado por los contribuyentes bien sea a través del sobre precio o de impuestos. Según estimaciones de estos autores 0.4% del PIB se financia via sobreprecios y 0.3% del PIB via presupuesto del gobierno.
Ineficiente porque el subsidio se esta yendo a manos de los dueños de las viviendas. Medina y Morales, usando datos para Bogotá, encuentran que el incremento en el precio de la vivienda en estratos subsidiados es similar en magnitud al valor presente del flujo de los subsidios; y el mismo efecto se aprecia en los arrendamientos. Es decir que aquellos que viven en estratos bajos pagan más en arrendamiento o más en cuotas hipotecarias de lo que pagarían si el mercado no estuviera distorsionado. Ese mayor valor que están pagando se va directamente a los dueños de las viviendas (si son arrendatarios) o a los que se las vendieron (constructores, antiguos propietarios y sistema financiero).
El análisis de Medina y Morales sugiere una revisión al sistema de subsidios cruzados como política de alivio a la pobreza. De hecho un análisis posterior de los mismos autores sugiere que el país se ahorraría unos 33 millones de dólares eliminando el sistema de estratificación socioeconómica y pasándose a uno que pondere las necesidades individuales tipo SISBEN. Cuando dejaremos de beneficiar a quien no lo necesita?
No existe algo mas aborrecido por la teoría económica y mas amado por los políticos que los subsidios. Para los políticos son la mejor herramienta de populismo y el mejor mecanismo para devolver favores. Para los economistas, los subsidios son el peor enemigo de los mercados, no solo porque distorsionan las decisiones de los agentes que en el transan, sino porque casi siempre terminan en las manos de quienes no los necesitan.
Los subsidios a los servicios públicos en Colombia son un buen ejemplo de esto. En efecto, en la mas reciente edición de la Revista de la Sociedad de Economistas de Latino América y del Caribe (LACEA) se encuentra publicado un interesante análisis que demuestra las limitaciones de dichos subsidios como herramienta de lucha contra la pobreza. Los autores, Carlos Medina y Leonardo Morales, se plantean la siguiente pregunta: que tanto de estos subsidios va a los bolsillos de las familias que viven en los estratos subsidiados (el objetivo de la política) y que tanto se transfiere a los dueños de las viviendas beneficiadas?
Como es bien sabido, el sistema de subsidios imperante en Colombia esta diseñado de tal forma que los estratos altos (5 y 6) y los sectores comercial y empresarial pagan un sobre precio y con este dinero se subsidia parte del consumo de los hogares de estratos bajos. Esta política es costosa e ineficiente.
Costosa porque el valor total del subsidio llega a ser 0.7% del PIB según los autores, unos 3 billones de pesos de 2007 a mano alzada. Dinero que es pagado por los contribuyentes bien sea a través del sobre precio o de impuestos. Según estimaciones de estos autores 0.4% del PIB se financia via sobreprecios y 0.3% del PIB via presupuesto del gobierno.
Ineficiente porque el subsidio se esta yendo a manos de los dueños de las viviendas. Medina y Morales, usando datos para Bogotá, encuentran que el incremento en el precio de la vivienda en estratos subsidiados es similar en magnitud al valor presente del flujo de los subsidios; y el mismo efecto se aprecia en los arrendamientos. Es decir que aquellos que viven en estratos bajos pagan más en arrendamiento o más en cuotas hipotecarias de lo que pagarían si el mercado no estuviera distorsionado. Ese mayor valor que están pagando se va directamente a los dueños de las viviendas (si son arrendatarios) o a los que se las vendieron (constructores, antiguos propietarios y sistema financiero).
El análisis de Medina y Morales sugiere una revisión al sistema de subsidios cruzados como política de alivio a la pobreza. De hecho un análisis posterior de los mismos autores sugiere que el país se ahorraría unos 33 millones de dólares eliminando el sistema de estratificación socioeconómica y pasándose a uno que pondere las necesidades individuales tipo SISBEN. Cuando dejaremos de beneficiar a quien no lo necesita?
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